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LA FRASE  USADA ESTA SEMANA ES: "LOS CLÍNEX ARRUGADOS ENCIMA DE LA MESA" ( 24 - 06 - 2017 )

Una noche de desesperación

Su habitación se encontraba más desordenada de lo habitual. Lo más destacable eran sus preciados libros esparcidos por el suelo, la ventana rota y los clínex arrugados encima de la mesa. Para que mentirnos. Había sido la peor noche de su vida. Acababa de llegar a su casa cuando recibió un mensaje. Había fallecido su madre. Todos sus esfuerzos por mantenerla con vida habían sido en vano. Todas esas horas extra en el laboratorio experimentando hasta la saciedad para encontrar una cura de su rara enfermedad. Todas las promesas que nunca llegaría a cumplir…

Cuando leyó el mensaje, una tristeza inundó su cuerpo. Se mareó. Sentándose, se quedó cerca de dos horas mirando el mensaje. No podía ser verdad. No quería creerlo. Se levantó enfurecido, frustrado, llorando. Cogió todos los libros con los que había estado estudiando. Los tiró al suelo, rompiéndolos. Fuera de sí, llegó a golpear la ventana con su puño, clavándose todos los cristales. Su llanto fue oído por toda calle cercana, rasgando el cielo, tiñéndolo de dolor. Cuando consiguió calmarse, se sonó los mocos y secó la cara, pero aun así, no paró de llorar hasta que se le gastaron todos los paquetes de clínex de su casa.

Que pare esta injusticia

Es agotador. Odio ver a todo el mundo feliz con la llegada de la primavera. Todos sonrientes porque se acabó el invierno. Pero, ¿no veis el horror que comienza ante vosotros? A ver, puede ser que yo también exagere en gran medida, pero no soporto la primavera. Es una estación preciosa, tenéis razón. Las flores comienzan a aparecer, los animalillos despiertan de su largo sueño, los árboles esparcen su polen arruinándonos la vida a los alérgicos… Porque señores, no. No son graciosos los clínex arrugados encima de la mesa durante meses. Tener que llevar siempre cuatro paquetes por si acaso se te acabaran y aun así tener que pedir siempre a algún afortunado que no tiene que soportar esta tortura. El llevar siempre la nariz roja, los ojos llorosos y la paranoia de si te has limpiado la nariz bien. Así que señores y señoras, por favor absténganse de comentarios como “que bonita es la primera” o similares en presencia de las pobres almas  desgraciadas como la mía.